CÉSAR MURILLO R4
HISTORIA DE VIDA
Nací en el distrito Alto de la Alianza, en el pueblo joven José de San Martín, en Tacna. Crecí en una familia numerosa: somos cinco hermanos. Mi infancia fue sencilla, marcada por el esfuerzo diario y el apoyo mutuo, pero también por una prueba que nos cambió la vida para siempre.
Cuando tenía 14 años, perdí a mi padre. Su partida dejó un vacío profundo, no solo emocional, sino también económico. Él era comerciante y el principal sustento del hogar. De pronto, mi madre quedó sola enfrentando una responsabilidad enorme, y mis hermanos mayores y yo comprendimos que ya no había espacio para rendirse.
Mis padres llegaron a Tacna desde Puno, pobres y sin educación formal, pero con una voluntad inquebrantable de salir adelante. Siempre soñaron con que sus hijos fueran profesionales, para que tuvieran oportunidades que ellos nunca tuvieron. Ese sueño se convirtió en nuestro compromiso.
Desde muy joven entendí que el estudio era el camino de la superación. No fue fácil. Mientras muchos amigos pensaban en viajes, diversión o comodidades, yo trabajaba desde el primer año de universidad en un estudio contable. Con ese trabajo no solo pagué mis estudios, sino que también ayudé a sostener a mis hermanos menores. Muchas veces quise comprar una computadora, pero no había recursos. Aprendí a priorizar, a resistir y a perseverar.
Soy contador público, formado en la Universidad Nacional Jorge Basadre Grohmann. Además, estudié Derecho y obtuve tres maestrías: Administración y Dirección de Empresas, Auditoría y Tributación, y Gerencia Pública. Cada título fue fruto del sacrificio, la disciplina y la constancia.
Hoy cuento con más de 20 años de ejercicio profesional. He trabajado como contador, auditor, gerente de administración y gerente general, principalmente en el sector privado. Mi labor siempre estuvo orientada a ordenar procesos, fiscalizar recursos, fortalecer controles y liderar cambios para lograr resultados reales.
Mi vocación de servicio me llevó a asumir responsabilidades gremiales. Fui Decano del Colegio de Contadores Públicos de Tacna, Presidente del Consejo Regional de Decanos de los Colegios Profesionales de Tacna y Director Secretario de la Junta de Decanos de los Colegios de Contadores Públicos del Perú. Desde esos espacios tomé decisiones difíciles, como recuperar la legalidad institucional frente a quienes pretendían perpetuarse en el poder sin rendir cuentas. Eso me costó ataques y difamaciones, pero nunca retrocedí.
También estuve del lado de la ciudadanía organizada. Participé en la lucha contra el tarifazo del agua y en el colectivo por la compra de deudas bancarias, porque creo firmemente que la técnica y el conocimiento deben estar al servicio de la gente.
En lo personal, soy padre y esposo. Mi familia es mi mayor fortaleza. Todo lo que hago tiene un propósito claro: dejarles a mis hijos un ejemplo de honestidad, perseverancia y amor al prójimo. Creo profundamente que la educación forma líderes y es la base del desarrollo de un país.
Decidí entrar en política porque ya no puedo ser indiferente. La corrupción, la impunidad, la inseguridad y los pésimos servicios del Estado golpean todos los días a los más vulnerables. He visto cómo el desorden y los intereses oscuros frenan el desarrollo, y entendí que era momento de dar un paso al frente.
Postulo al Congreso de la República porque es el espacio desde donde se pueden impulsar reformas reales y cambios estructurales que devuelvan al Estado su razón de ser: servir a la gente. Y lo hago por Tacna, la tierra donde nací y que regresó al Perú un 28 de agosto, la misma fecha en la que yo también nací.
Sueño con una Tacna con más trabajo, más futuro y más oportunidades para nuestros hijos, para los emprendedores y para todos los que quieren salir adelante trabajando honestamente. Quiero ser un diputado cercano, que escuche, que fiscalice y que proponga soluciones reales.
Porque Tacna merece más.